viernes, 8 de junio de 2012

Difusión obligada. Buen análisis de Villoro

Juan Villoro / Perdone a su candidato 01/06/2012 En México la ilusión supera con creces a la realidad. Sin embargo, en la campaña a la Presidencia la esperanza pasa apuros: hay cuatro alternativas pobres. Esto no quiere decir que la democracia esté perdida. Votar por el menos malo puede significar un cambio histórico. Aunque vayamos a las urnas con apatía, es posible que ese voto desmayado tenga una inaudita repercusión. El movimiento "Yo soy 132" surgió como un tónico contra la inmovilidad. Las redes sociales son un avispero donde zumban las consignas anti-Peña Nieto. El PRI ya perdió en la realidad virtual. Habrá que ver cómo influye eso en el mundo donde los votantes salen de la casilla con el pulgar de color morado. En México, la conectividad a internet no llega al 30%, pero el impacto de las redes puede ser decisivo en una contienda cerrada. "Yo soy 132" ha condenado los abusos de poder: la telecracia, el retorno del PRI, el sexenio sangriento de Calderón, la falta de alternativas ciudadanas. No se trata de un movimiento a favor de los partidos convencionales, pero acabará por favorecer a uno de ellos. Todo indicaba que la contienda ocurriría en el reino de los zombis, donde las cosas ya ocurrieron y los fantasmas son reiterativos. La fractura social provocada por 12 años de panismo reclamaba un antídoto desesperado: el regreso del PRI. Después de 12 años sin brújula, el antihéroe parecía necesario para imponer orden. Un graffiti resumía la situación: "Que se vayan los ineptos y que vuelvan los corruptos". México era el país de lo Ya Sucedido cuando el movimiento "Yo soy 132" mostró que las sorpresas son posibles. El jueves 31 de mayo amanecimos con las siguientes preferencias electorales, según la encuesta de Reforma: 38% para Peña Nieto y 34% para López Obrador (con 23% de indecisos y Vázquez Mota en picada). En mi opinión, lo más significativo de este reajuste es que no depende de las actitudes de los candidatos sino de la progresiva conciencia crítica de la sociedad civil. En un país políticamente deficiente, no se vota para celebrar al menos malo sino para perdonarlo. "¿Qué defectos sobrellevas mejor?", ésta es la pregunta del momento. ¿Es posible que Peña Nieto reciba absolución? Durante 71 años su partido gobernó con impunidad, retrasó el acceso a la democracia, unificó sus cambiantes ideologías bajo el sello del cinismo y creó una mafia intocable, la Gran Familia Revolucionaria. El PRI de Peña Nieto es el de Mario Marín, Ulises Ruiz, Tomás Yarrington, Humberto Moreira y Arturo Montiel. Para perdonar los delitos de esta alineación de pillos, la desmemoria se debe medir en el índice Alzheimer. Josefina Vázquez Mota amparó su campaña en un esquizoide lema de emergencia: "Diferente". En un país con más de 60 mil muertos y El Chapo Guzmán en la lista de Forbes, no podía respaldar la lucha que Calderón inició sin otro consenso que su capricho. Sin embargo, ¿qué tan distinta puede ser alguien que formó parte de la administración actual y utiliza la idea de diferencia para decir que es una mujer "con muchos pantalones"? Josefina promete romper con Elba Esther Gordillo. ¿Por qué no lo hizo cuando fue secretaria de Educación? Como algunos programas de televisión, la candidata tiene "fallas de origen". En este caso, el voto del perdón tendría que incluir al mandatario que fue a una guerra que sembró 60 mil cadáveres. Gabriel Quadri se presenta como el más informado de los candidatos, pero cualquier persona informada sabe que es un títere de Elba Esther Gordillo. ¿Se puede perdonar al elocuente ventrílocuo de una lideresa que aspira a que lo atrabiliario sea eterno? López Obrador no ha dejado de tener seguidores fieles. Sin embargo, el repunte de los últimos días hace pensar más en un voto antisistema, animado por la atractiva efervescencia de "Yo soy 132", que en la repentina aceptación de lo que el político tabasqueño representa desde hace más de una década. Ajeno a la autocrítica, no ha revisado sus errores. Incumplió su promesa de presentarse a los debates en 2006, desperdició posibles alianzas con otros sectores, organizó un plantón "preventivo" (antes de que el Trife fallara respecto a la contienda), aceptó la "presidencia legítima" por voto a mano alzada sin tomar en cuenta a la mayoría de sus electores. Entre ser estadista o militante, ha preferido lo segundo. Cuando quiso moderarse, propuso la inverosímil "república del amor". Con todo, es más fácil perdonar estos defectos que los de los demás candidatos. Además, López Obrador tuvo una gestión satisfactoria en el Distrito Federal y ha presentado un gabinete plural y competente. Si el PRD gana, Juan Ramón de la Fuente y Marcelo Ebrard podrían encabezar la construcción de una socialdemocracia moderna. En 2012 comienza la elección de 2018, el deseable porvenir en el que el voto dependerá de la preferencia y no del perdón a un candidato.   © Derechos Reservados 2012 C.I.C.S.A. de C. V.

martes, 3 de abril de 2012

Bitácora futbolera 6. Gran torneo

Los Tintos del LGFE terminan como líderes absolutos de la Liga en el formato Fut-7, y en liguilla acceden a la final. Tras un partido difícil en el que los goles no entraron, los "muchaches" se quedaron con el subcampeonato.

México, D.F., 2 de abril de 2012.

En apenas 2 torneos cortos de futbol rápido, los Tintos habían logrado ya, tras una polémica decisión de pantalón largo, llegar a la semifinal (en realidad ganaron la semifinal que les tocaba, pero la liga decidió ponerlos en una nueva semifinal, en la que con ánimo abatido quien sería el campeón los derrotó). Se veía difícil superar el resultado en el corto plazo. Sin embargo, el torneo que recién terminó sorprendió a propios y extraños.

Los Tintos del LGFE repitieron el plantel encabezado por el Pato Rodríguez, el Waters González, Cable Palacios, Javi y Danny Sobrino, Alacrán Calderón, Alejandro Ascen y Carlos "Sports" Slobotsky, pero agregaron vitales refuerzos en las personas de P-Touch Cervates, Diego Trigos y Alex "el hermano" Rodríguez, y con ello aprovecharon a la perfección la cancha de Fut 7. Desplegaron un futbol de calidad, que a final de cuentas los llevó a ser el equipo más goleador y a disfrutar del liderato general. De hecho, poco afectó la baja del Fenómeno Chiva, quien terminó ayudando a la dirección técnica tras la durísima lesión sufrida a manos del rival a mediados de la campaña y que lo mantuvo fuera hasta el final.

Tras una semifinal de alarido (el equipo se repuso de un 0 a 2 inicial, para cerrar con una segunda mitad de antología en la que el 5-4 cayó a escasos segundos del final, gracias a una jugada colectiva surgida de los guantes mágicos de P-Tocuh), llegaba el día de la final y con ello la gran ilusión de llevarse el trofeo de campeón.

Sin embargo, el último no fue el mejor partido de los Tintos y se enfrentaron a un rival poderoso, ordenado y con dos delanteros de potente disparo. Los goles del LGFE simplemente no quisieron entrar como acostumbraban.

Tras iniciar ganado gracias a un gol de Javi a pase de Sports en jugada meritoria, los contrarios aprovecharon el desconcierto defensivo y antes de que terminara la primera mitad gozaron de 5 minutos de inspiración que dejaban un 1 a 3 al medio tiempo. Entonces el nerviosismo y el intento de división generado por "Davo" -un allegado a los Sobrino- cobraron factura. Inició el segundo tiempo y un pésimo despeje al centro del tal "Davo" regalaba el 1 a 4. Después una presión absoluta, pero la pelota se negó a entrar hasta que a cinco minutos del final "Sports" consiguió el 2 a 4 final. Así llegó el trofeo de subcampeón.



Terminó pues el torneo, en el que los Tintos obtienen el subcampeonato y están en espera de ganar la final del próximo.


domingo, 20 de noviembre de 2011

Algo vivo

Han pasado varios meses desde la última nota compartida, y disfruto de las ventajas de la tardanza. La falta de tiempo para escribir (resultado del desorden, sí, aunque también de un trabajo demandante y de un Emperador encantador, aún mas demandante que el oficio) resulta en una buena cantidad de temas. Pero un día inhábil, el del supuesto "Gran Fin", deja algo de tiempo libre. En estas líneas me limitaré a los pasados conciertos en el D.F. que tuve ocasión de disfrutar.



Tras mencionar el Corona Capital 2011 y sus Strokes (enorme actuación del gran grupo neoyorkino), Portishead y Mobi, -con todo y una inexplicable caminata hasta la decepcionante monotonía de Editors a pesar de su gente fumando fuera de los hospitales-, me vienen a la mente Axl N' Friends, Ringo Starr y su All-Starr band, y el enorme Joaquín Sabina, "ese que canta".

Guns N' Roses se presentó en el Palacio de los Deportes, con una formación que sólo deja lugar a la añoranza de una reunión cada vez más lejana. Salvo W. Axl Rose y la injustificada espera de 3 horas, nada de la banda original, mas que las mejores canciones y el recuerdo a través de la imitación de Slash y de Izzy que intentan dos guitarristas, oscilando entre la burla y la antipatía. Sin embargo, gracias a una tercera lira muy destacable al esfuerzo del ya notoriamente veterano Rose (con caída y todo) y a un gran repertorio, el concierto emociona y uno termina afónico. Grandes momentos y recuerdos con Rocket Queen, Welcome to the jungle, It's so easy, Sweet Child, Paradise City, Mr. Brownstone, Don't cry, Estranged, November Rain, Live n' let die, Knockin', etc., se complementan bien con Better, Prostitute y Madagascar. Buenos momentos, que podrían ser mejores si salieran a tocar a tiempo.



Semanas después visitó la Ciudad de México el gran baterista de The Beatles, Ringo Starr. Sin temor a equivocarme, en el Auditorio Nacional Richard Starkley y su "nueva" banda superaron todas las expectativas. Sólo una fecha, sacrificando el comercio por la justicia elemental hacia quienes se esforzaron por boletos para la primera fecha anunciada.

Además de oír canciones del cuarteto de Liverpool que sólo podría cantar Ringo (Yellow Submarine, With a little help from my Friends, I wanna be your man, Boys, Act Naturally) y las propias de enormes dimensiones (Photograph, It Don't come easy, entre otras), lo mejor del concierto es la interacción de la leyenda con el público y con sus músicos, todos veteranos y todos con un lugar propio -destacadísimo el de Edward Winter-. Se trata de un espectáculo honesto y digno de credibilidad; una banda, cuyos integrantes verdaderamente tocan juntos, comparten y se divierten (algo que le hace falta a Macca, creo yo). Un gran día el de ver al Beatle vivo que me faltaba.



Finalmente el 7 de noviembre llegó un sorpresivo lunes de canto, poesía y rock ibérico: Sabina. El flaco de Ubeda y su bombín tomaron por asalto el Auditorio Nacional y lo hicieron suyo, con calidad, complicidad y un manejo extraordinario de los momentos de un concierto. Uno de los mejores que he presenciado y disfrutado. 

De Peor para el Sol a Peces de Ciudad (mis favoritas), hasta el canto de Y sin embargo-Sin Embargo, pasando por el Boulevard de los sueños rotos y Contigo, hay tantas tantas frases, tantas notas, muchas emociones entre la risa, la melancolía y la sinceridad. En verdad Sabina envenena con lo que va dando. Tras la actuación de mas de dos horas contínuas, los asistentes especulamos sobre cuáles nos habían hecho falta, la conclusión era sorprendente, pues podría haber renovado el repertorio y no obstante salimos todos encantados. Un gigante Sabina, acaso nuestro Dylan.



Ya de salida, con mucha alegría y agradecimiento, un recuerdo mas personal. Tras cumplir la llamada edad de Cristo, festejé con mi Picolina su cumpleaños 25. Nos acompañó un magnifico grupo mexicano que rockeó a mas  no poder y con gran calidad, amigos todos desde entonces. Me dieron el honor de compartir con ellos una versión de Wish you were here en la que espero haber cantado a la altura de la guitarra mágica de Waters González y la perfección de Roster.

martes, 16 de agosto de 2011

Mi banda sonora 7: Love is all, love is you

"Tal vez fue en ese momento que comprendí
una de las razones por las cuales The Beatles dejó de tocar.
Las canciones ya no eran suyas. Pertenecían a todo el mundo."
Elvis Costello en Rolling Stone

Regresar de un viaje es, pienso, un buen momento para retomar hábitos. Uno de ellos, casi en abandono, el de escribir, aparece como una buena opción (las otras son imposibles: algo de pereza me impide hacer ejercicio y otros hábitos de orden mas bien etílico resultan, hoy por hoy, incompatibles). Volver a empezar, pues.

El sábado pasado recordé y reviví un regalo navideño, de esos que se esconden pero no mueren. En diciembre de 2006, en uno de esos intercambios navideños de oficina (que, aunque entonces lo ignoraba, sería mi último por esos lares) un querido amigo había librado las suertes de la secrecía y me hizo acreedor a un regalo especialmente seleccionado: la versión en dos cds de LOVE la banda sonora de The Beatles realizada para la producción teatral del aclamado Cirque du Soleil.

Reconozco que en el momento no estaba muy bien informado de qué se trataba y, en principio, (tras la sonrisa propia de un regalo) lo recibí con escepticismo. Un album de remixes de canciones de los Fab, hecho cuando sólo sobrevivía un par, y para un espectáculo escénico de Las Vegas no era convincente para mis supuestas exigencias fanáticas y me parecía, inclusive, insolente. En fin, lo abrí, lo escuché, me gustó pero -honestamente- de inicio no me pareció trascendente. Un disfraz.


Tiempo después, por consejo de amigos queridos -maestros en estos temas, debo decir-, retomé el album (tal vez el último que pueda considerarse una obra conjunta del cuarteto (i.e. quinteto) de Liverpool). Estudié su integración, su propósito, la idea tras él y, finalmente, lo entendí. Es algo increible, un producto genial de George Martín usando nuevamente a The Beatles, pero mediante la más alta tecnología disponible. Una mezcla de fragmentos, pistas, notas, sonidos, efectos, momentos, sentimientos, personajes, frases y humor. Todo. Los Fab están ahí y en un producto nuevo, que por lo demás se escuchaba mucho mejor que la discografía disponible en ese momento. Es posible pasar horas identificando notas, secuencias y sonidos con canciones legendarias. Igualmente se puede especular sobre otras que pudieran haber sido incluidas. En fin, los trajo de nuevo.



El pasado sábado 13 pude ver, por primera vez, la puesta en escena en el Mirage de Las Vegas. Un choque: a media ciudad del olvido permanente hay huellas eternas. En lo escénico, me parece, el Cirque tiene mejor espectáculos; en lo anímico lo dudo. La conjunción entre la música eterna y de todos con la representación de los magos, acróbatas y bailarines es magnífica. Lo mejor para mi, es el sonido. La teconología, con todo y bocinas en los asientos, hace que uno escuche al cuarteto como si estuviese ahí, tocando en vivo. 

La nostalgia, la ilusión, la tristeza, el amor, la soledad y la compañía, la revolución, y los ánimos para tener alegría. Todo está ahí y se siente. Para mi, el show se lo llevan entre Because, Strawberry Fields, Blackbird/Yesterday, While My Guitar Gently Weeps, Lucy In The Sky With Diamonds y A Day In The Life. Pero, en general, es muy completo. También destaca el alarde técnico-armónico de Gnik Nus, la versión al revés del corte Sun King. En fin, vale mucho la pena.



Ahora bien, así como vale la pena LOVE, hay que considerar su correlativo: HATE. Un extraoficial y valioso conjunto de remixes de canciones del cuarteto surgido en el propio 2006, que ha sido descargado en la red por millones de usuarios y que despliega, además, un buen sentido del humor mientras clama reacción frente a la guerra (vgr. Sadness is a Warm Gun, War Fields Forever, Day Reaper, Bomb Togeteher, Norny Pie, etc.). Una buena respuesta al LOVE, que en el fondo da nuevas ocasiones para apreciar el genio de los Fab.


El acto conocido por todos estos años, reinterpretado en los corrientes.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Bienvenido

"Life is what happens to you,
while you're busy making other plans."
John Lennon, Beautiful boy

El 19 de mayo de 2011 lo cambió todo para mi y para mí familia. Después de 40 semanas precedidas de una noticia tan sorpresiva como feliz, llegó al mundo el primogénito en mi matrimonio.

Honestamente estoy maravillado, no sólo por el milagro natural patente en la concepción, gestación y nacimiento de una nueva persona, sino por la fortaleza y el cariño sin límites de mi esposa, a quien admiro hoy más que nunca. Los tantos esfuerzos en el embarazo se palidecen ahora, en perspectiva, frente a las largas horas de labor, a la intensidad de las contracciones y a las lágrimas del esfuerzo, ya recompensado.

Tengo que decir que el bebé se me hace parecido a los dos. Tal vez hubiere podido ser más afortunado y parecerse a su mamá un poco más que a mí, pero reconozco que sonrío de ver en el algunos rasgos y gestos que desde ahora compartimos. A mis ojos, y entiendo que a los de algunos más, es precioso.

Se viene lo bueno, lo sé. Empieza el esfuerzo constante y permanente, la falta de sueño y el deseo de comunicación más eficiente. El miedo de no ser la persona que uno quiere ser para él, o de no tener el tiempo suficiente para compartirlo. Las dudas y las decisiones... Sí, pero, de no ser por eso, si el amor no se manifestara en todas esas formas mezcladas de alegría, empeño y pasión, ¿para qué carajos querría uno vivir?

El bebé llega, pues, y todo es feliz. 

Gracias Picolina, daré lo mejor de mi.

sábado, 30 de abril de 2011

Mi banda sonora 6: el hombre del traje gris

¿Quién coño me ha robado el mes de abril?
Joaquín Sabina, Nos Sobran los Motivos


Tal como las postrimerías de marzo (y sus aguas) recuerdan a Jobim, Sir Elton John y al maestro Eric Clapton Slowhand, la etapa final de abril suena, casi instintivamente, a Joaquín Sabina.

Más allá de ruidos infantiles en su día, la melancólica ¿Quién me ha robado el mes de abril?, con sus imágenes nítidas se va imponiendo en el subconsciente, con toda su nostalgia de posadas de fracaso, calendarios sucios, cajones cerrados y reflexiones de rincón. La canción originalmente incluida en el album El hombre del traje gris de 1988 expone el excelso toque del nativo de Úbeda, de su triste poesía barroca con sonidos de guitarra en sufrimiento. 



Abril se va y tengo esta sensación de que efectivamente alguien me lo robó. Acaso la presión abrumadora del trabajo jurídico, en un país en el que las autoridades no sirven sino se sirven. En fin.

El mes que se apaga ofrece, además, una idea paralela a la descripción generalizada de Sabina, la de Kurt Cobain. El ícono del rock norteamericano de los 90s murió a los 27 años de edad, el 5 de abril de 1994 (según la historia oficial a causa del suicidio, aunque las teorías del complot y algunos dictámenes médicos basados en la cantidad de droga encontrada en su cuerpo sugieren mas bien un homicidio). Le sobreviven el grunge, su influencia inmediata, largas horas de videos con personalidades contrastantes, una viuda muy desconcertante, exitosos compañeros de banda y el sombrío sonido de una voz ronca y deprimida acompañado por una guitarra de sonido propio en un grupo que hizo época, Nirvana. Tras el histórico Smells Like Teen Spirit de 1991, creo que lo mejor de Cobain destaca en un brillante MTV Unplugged in New York. Un muerto más que vivirá por siempre.



Ahora, de tintes mas personales, el mes huele pasto y resuena a Coachella. Los dos años de ausencia no se han llevado lo que me ha dejado el festival de Indio, California. Además de lo que se vive, en mi primera visita en 2007 me quedé impactado con grupos que eran, por decirlo de alguna manera, secundarios: Arcade Fire, Interpol, Kings of Leon, LCD Soundsystem, Hot Chip, Faithless, Rapture y algunos momentos propios de Coachella con bandas como Explossions in the Sky. Para mi gusto se llevaron el festival. 


Después en 2009 aunque lo importante aparentemente era McCartney, el festival se lo llevó The Cure. Los acompañaron un sin fin de bandas, de primeras recuerdo a recuerdo Yeah Yeah Yeahs, White Lies, a Molotov, etc. Aunque este abril no pudimos (ir esperando al visitante), el próximo año ahí estaremos.  


Finalmente, este fue el mes de mi primera aniversario de bodas. No he dejado de oír el piano de Sir Paul en Maybe I'm Amazed, sabiéndome al lado de mi esposa.

miércoles, 23 de marzo de 2011

MI banda sonora 5. We´ve been living life inside a bubble

En días como éste, con sol callado, trabajo abrumador e instantes de reflexión individual, creo conveniente buscar una buena obra, algo suficiente para tirarse un momento en el pasto, en un parque, a escuchar música mientras el calor termina su función extenuante, o tal vez para imaginar que hacer eso es posible en la soledad de una oficina. Se me ocurre, por ejemplo, escuchar el Parachutes, album debut de Coldplay.



Antes de ser mundial y comercialmente famosos, la banda británica de Chris Martin, Jon Buckland, Guy Berryman y Will Champion, se dio lujo de lanzar como primer sencillo la icónicay luminosa Yellow, que sería incluida en Parachutes. Precisamente las grabaciones comenzarían en marzo de aquel ya lejano 99, pero el lanzamiento llegaría en 2000.

Parachutes es un gran album debut, de méritos compartidos entre los cuatro integrantes. Además de marcar el estilo diferente de Coldplay, fruto de múltiples influencias británicas y de la cultura de sus integrantes, el disco tiene la fuerza comercial de canciones como Yellow y Trouble, mezclado con el firme inicio en Don't Panic, el sonido personal de la grandiosa Shiver y la intriga en Spies, seguida de Sparks y su nostalgia.



El genio naciente de Martin y compañía se plantea en el breve corte homónimo del album, Parachutes, una brillante balada en guitarra y voz. High speed se dibuja, mientras We never change y Everything's not lost pintan con tinta indeleble el optimismo cotidiano de fonemas familiares que acompañará al grupo hasta el Viva la Vida. 



Una buena obra para acompañar cualquier buen día.